Encuesta de CEACCU sobre el consumo de complementos alimenticios

  • El 72% de los encuestados considera que los complementos carecen de efectos adversos para la salud, cuando en realidad sí podrían tenerlos.
  • 4 de cada 5 consumidores creen que “al estar permitida su venta los beneficios publicitados están supervisados y aceptados por las autoridades sanitarias”. Sin embargo son productos que, legalmente, no requieren demostrar su eficacia.

complementos alimenticios

Se venden como productos para la pérdida de peso, evitar la caída del cabello, mejorar la práctica deportiva o, incluso, para prevenir síntomas de enfermedades. Se presentan en forma de píldoras, ampollas o sobres y los podemos encontrar en farmacias, parafarmacias, herbolarios, gimnasios y en Internet.

Son los complementos alimenticios, en los que los europeos nos gastamos al año 1.500 euros y cuya definición legal, es más limitada de lo que nuestra confianza, con frecuencia ciega, espera de ellos. Los complementos no son otra cosa que “productos alimenticios cuyo fin es complementar la dieta normal, consistentes en fuentes concentradas de nutrientes o de otras sustancias”

Para conocer los hábitos de los españoles respecto a los complementos, su grado de información, la influencia de la publicidad y los errores más frecuentes, entre otros aspectos, CEACCU ha realizado una encuesta sobre una muestra representativa de 1.200 individuos que arroja resultados preocupantes, desde el punto de vista de la protección del consumidor.

Estos son sus resultados más destacados:

  • complementos-nota2-marzo2012Las principales confusiones respecto a los complementos se refieren a sus beneficios y ausencia de efectos secundarios:
    “Al estar permitida su venta entiendo que los beneficios publicitados están supervisados y aceptados por las autoridades sanitarias”
    Así lo creen el 83,7%. Sin embargo, son productos que no requieren demostrar su eficacia.
    El 71,8% piensa que “Los complementos alimenticios a diferencia de los medicamentos, me aportan beneficios sin efectos secundarios” Sin embargo, su uso inadecuado o excesivo no está exento de riesgos y, eventualmente, podrían causar perjuicios en la salud.
    Especialmente preocupante es el hecho que casi 6 de cada 10 consumidores (el 57,9%) confíe en los complementos al opinar que son “una forma eficaz de prevenir enfermedades”.
  • Tampoco tenemos muy clara su diferencia con los medicamentos a causa de su forma de presentación: Más de la mitad de los españoles (el 53,3%) piensan que “Un medicamento es todo aquel producto que viene dosificado en una forma farmacéutica como comprimidos, grageas, jarabes, etc.”, cuando los complementos se presentan, también en estas mismas formas.
  • Igualmente, hay una proporción relevante de consumidores que confunde el concepto de “complemento alimenticio” con el de los llamados “alimentos funcionales”: el 70% de los encuestados creen que “El complemento alimenticio es aquel producto alimenticio elaborado con vitaminas, minerales, ácidos grasos, etc.… para mejorar las características nutricionales de los alimentos con el fin de aumentar la salud y reducir el riesgo de contraer enfermedades”.
  • En cuanto a nuestros hábitos, los consumidores de estos productos dicen tomarlos para “complementar la dieta” (28,1%) , “mejorar la práctica deportiva” (16,8%), “evitar la caída del cabello” (16,5%) y para la “pérdida de peso” (16,1%). Además, y a pesar de que son usos para los que no están destinados, un 6,7% dice consumirlos “para tratar enfermedades” y un 6% para prevenirlas.
  • El consumo es mayoritariamente diario (74,6%) y en forma de comprimidos (75%)
  • Los compramos sobre todo en las farmacias (58,4%), seguidas del herbolario o tienda dietética (38,2%) seguido del comercio deportivo o gimnasio (15,9%)
  • Su consumo viene recomendado, a partes iguales por el médico (28,2%) y amigos y familiares (28%). También son prescriptores relevantes el farmacéutico (20,5%) y el comerciante del herbolario (17,9%)
  • Respecto a las etiquetas, el consumidor de estos productos se fija sobre todo en la marca (94,5%), la dosis recomendada (84,2%) y el nombre de los nutrientes o las sustancias que caracterizan al producto (82,5%)
  • Sobre la información que se echa de menos en la etiqueta, un tercio (33,7%) afirma que no contienen suficiente información sobre la inocuidad y posibles riesgos que conlleva tomar estos productos.


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