Cartel I Jornadas"Consumidores vulnerablesLa seguridad constituye un derecho básico de los consumidores. Pese a vivir en un entorno seguro, los consumidores se encuentran en numerosas ocasiones ante riesgos graves para su salud, tanto cuando consumen productos (alimentos, medicamentos, productos de limpieza y de reparación en el hogar, productos cosméticos, electrodomésticos…) como en el uso de servicios, como los transportes, servicios energéticos, de reparaciones, turísticos o de ocio.

La situación de crisis económica agrava la situación en nuestro país pues la exposición al riesgo se incrementa: adquisición de productos más baratos en canales alternativos de compra y se reduce la labor inspectora ante el recorte de los recursos públicos. Así se ha manifestado el Parlamento Europeo en su Resolución 2009/2137(INI), de 9 de marzo de 2010, sobre la protección de los consumidores: “W) Considerando que en las actuales circunstancias de declive económico es más importante que nunca que las normas vigentes se apliquen con rigor y coherencia, ya que, con la crisis, el consumidor se ha vuelto todavía más vulnerable, y que una observancia deficiente de las normas puede perjudicarle aún más, mientras que las autoridades de control pueden verse confrontadas a una mayor presión en los recursos de que disponen, lo que les obliga a ponderar con particular cuidado sus prioridades y a procurar que su acción tenga al máximo impacto posible.”

En este contexto, CEACCU inicia, con la celebración en Madrid de unas jornadas formativas en las que participan 24 Asociaciones Provinciales, una ambiciosa campaña para mejorar la protección de los consumidores antes los riesgos más comunes.

La existencia de riesgos ciertos ante productos y servicios

Los riesgos para la seguridad de los consumidores están presentes en numerosos casos:

Riesgos alimentarios.- En España en 2011 se tramitaron a través del SCIRI (Sistema Coordinado de Intercambio Rápido de Información) 3.576 expedientes relacionados con notificaciones referidas a la seguridad de productos alimenticios. Cerca de la mitad de estos expedientes fueron rechazos en frontera, es decir que la intervención de las autoridades impidió la entrada de alimentos inseguros procedentes de terceros países. Pese a ello, los riesgos también están presentes dentro de nuestras propias fronteras: de los expedientes abiertos en España, 167 (13% del total) correspondieron a alertas, esto es, notificaciones que por sus características exigen una vigilancia o actuación inmediata de las autoridades competentes. Estas alertas se producen ante riesgos graves e inmediatos y cuando el producto involucrado es originario de España o procedente de un establecimiento nacional o cuando se tiene constancia de la distribución nacional del producto implicado, la alerta se califica de Grupo 1º (67 alertas se incluyeron en este grupo).

Mientras, en la Unión Europea el sistema RASF registró en 2010 alrededor de 7.300 notificaciones de rechazo (aquellas procedentes de países terceros que se rechazan en las fronteras de la Unión) relativas a alimentos y piensos importados, lo que da idea del carácter global de los riesgos.

Riesgos químicos. Las sustancias y preparados peligrosos presentan a menudo un riesgo para la población en general y especialmente para la salud de los consumidores y usuarios. Según el Instituto Nacional de Toxicología, de las 134.000 consultas recibidas en el servicio de atención toxicológica en 2011, en el 60% de ellas había habido una exposición a algún producto químico potencialmente tóxico. Los principales productos implicados fueron los medicamentos (53,82%), seguidos de los productos de limpieza (17,8%) sobre todo doméstica (16,70) y los productos cosméticos (5,5%).

Las principales intoxicaciones tuvieron lugar en el propio domicilio del intoxicado (15%), lo cual puede deberse, según el Instituto Nacional de Toxicología, a dos circunstancias, a la existencia de un número muy elevado de sustancias químicas en el hogar y a que no se adoptan medidas preventivas eficaces, como lo muestra el hecho de que el tipo de intoxicado mayoritario son los niños de corta edad. “De ahí la necesidad de establecer una política de prevención de las intoxicaciones orientada a ser efectiva entre la población infantil, fundamentalmente en ambiente doméstico” (Memoria 2011, Instituto nacional de Toxicología).

Otros riesgos.-   Otros productos presentan en muchas ocasiones un riesgo potencial. Según el Informe RAPEX (Sistema Europeo de Alerta Rápida para Productos No Alimenticios) las prendas de vestir y los productos textiles fueron los productos sobre los que más notificaciones se recibieron (riesgo de asfixia e irritación), seguidos de los juguetes (principalmente riesgo de asfixia), los vehículos de motor (riesgo de lesión), los aparatos eléctricos (riesgo de electrocución) y los cosméticos (riesgo químico), que juntos representan el 74 % de todas las notificaciones de productos que presentan un riesgo grave en 2011. Y aunque China sigue siendo – con más de la mitad de las notificaciones RAPEX – el primer país en número de notificaciones sobre productos, un 19 % de las notificaciones (293) se refería a productos de origen europeo, el 15 % de otros países, y el 8 % de origen desconocido.

Otro sector de preocupación para CEACCU es el relacionado con el consumo de medicamentos:

  • Según los informes del Servicio de Información Toxicológica de Madrid (SIT) los productos con mayor implicación en las consultas recibidas relacionadas con intoxicaciones fueron los medicamentos, siendo los fármacos relacionados con el Sistema Nervioso Central (analgésicos, antitérmicos, ansiolíticos, antidepresivos…) los protagonistas de estás consultas (26,9%), seguidos de los relacionados con el Sistema respiratorio (17,3%) (antitusivos, etc…).
  • Los medicamentos desfinanciados en junio 2012 son de uso común y generalizado: antiácidos, antidiarreicos, laxantes, antiinflamatorios de uso tópico, fármacos para el trastorno de la atención, expectorantes, antitusivos, lágrimas artificiales, etc.
  • Medicamentos que se acumulan en el botiquín casero según el estudio sobre el autoconsumo de medicamentos en España publicado por SIGRE 2012: antitusivos (23,2%); preparados faríngeos (15,8%); nasales (9,7%); analgésicos (28;3%); antisépticos (12%); laxantes (11%)

Información ineficaz o insuficiente

Las indicaciones y advertencias de riesgo resultan insuficientes tanto por lo que se omite acerca del riesgo (información incompleta o de difícil comprensión) como por su ubicación en el producto o servicio antes de la compra. Esto es así cuando la advertencia sobre el peligro resulta poco visible en el envase o se desconoce su significado (un desatascador de tuberías, por ejemplo), cuando el riesgo no se conoce hasta que no se leen las instrucciones de uso (un producto eléctrico para bricolage) o, como en el caso de algunos servicios, cuando las advertencias de riesgo o las condiciones de uso se ofrecen en zonas apenas visibles en el local, o falta el adecuado asesoramiento profesional previo que precisaría el servicio (salas de bronceado).

Todo ello contribuye a que los consumidores no perciban el riesgo inherente a productos y servicios. Así lo demuestran los datos de diferentes encuestas europeas. Por ejemplo, el Eurobarómetro de percepción de riesgos relacionados con los alimentos entre los consumidores europeos, aunque la mayoría no mencionó de forma espontánea ninguna preocupación concreta, el 19 % mencionó las sustancias químicas, los pesticidas y otras sustancias como principales causas de preocupación. Al presentarles una lista de posibles problemas, el 31% manifestó estar preocupado por los residuos de pesticidas en frutas, verduras o cereales, el 30% por los residuos de hormonas o antibióticos en la carne; el 29% dijo estar preocupado por la presencia de contaminantes como el mercurio en el pescado o las dioxinas del cerdo. Entre los consumidores españoles los porcentajes fueron más altos: la calidad y la frescura de los alimentos preocupaban al 80%, la presencia de residuos de pesticidas en frutas, verduras o cereales al 66%, la presencia de residuos de antibióticos u hormonas en la carne y de contaminantes como el mercurio en el pescado o las dioxinas en el cerdo al 65%, el bienestar animal en la granja al 63% y los OGM y la contaminación por salmonellas en huevos o la listeria en quesos que preocupaban al 62%

En relación a otros productos no alimentarios, el Eurobarómetro sobre la percepción del consumidor acerca de productos químicos publicado en mayo de 2011, sus resultados indican que los niveles de comprensión de los riesgos relacionados con productos químicos difieren considerablemente de un Estado miembro a otro; que en general es poca la comprensión de las medidas de seguridad que se deben tomar cuando se utilizan productos químicos, y que la mayoría se sienten sólo “moderadamente informado” o “no informado bien” acerca de los peligros asociados con productos químicos productos.

Incluso en los Estados miembros en los que la comprensión de las cuestiones relacionadas con productos químicos es alto, la comprensión de los nuevos pictogramas de peligro es relativamente bajo. La encuesta del Eurobarómetro ha demostrado que el público está familiarizado con algunos pictogramas de peligro del Reglamento CLP, pero que el nivel de su entendimiento – o lo que perciben como su comprensión – varía considerablemente. Por ejemplo, el signo de exclamación es familiar para muchos (59%) pero entendido solo por el 11%. El símbolo de la ‘llama’ es familiar al 88% y entendido por el 91% de los encuestados. El de “peligro ambiental ‘es familiar al 33% y comprendido por el 76%.

El Eurobarómetro fue complementado con una investigación cualitativa que tuvo por objetivo conocer cómo las personas evalúan los productos químicos en el hogar y cómo estos juicios influyen en comportamientos relevantes para la seguridad. Entre los resultados más destacados:

  • se percibe que los pictogramas indican un peligro, pero el conocimiento sobre el significado de cada uno de ellos es limitado;
  • la lectura de las etiquetas varía mucho en función del producto químico. Sin embargo, en un contexto de poco conocimiento del producto y la presión del tiempo en la toma de decisiones, la mayoría de los consumidores se basan en una evaluación superficial y rápida, haciendo uso de señales visuales disponibles en el producto (“mínimo esfuerzo”)

Esta investigación recoge conclusiones y recomendaciones de mucha utilidad para avanzar en la mejora de la información y la comunicación de los peligros a los consumidores la seguridad de los consumidores, especialmente los más vulnerables:

  • Los pictogramas de peligro tienen el mayor efecto sobre la percepción del riesgo, independientemente del país, el género, la edad o la educación.
  • Las etiquetas del producto y el envase del producto debe enviar mensajes consistentes, por ejemplo, evitar la combinación de símbolos de peligro (oculto) con mensajes que activan sentimientos positivos o sentimientos de inocencia (por ejemplo, la naturaleza, fotos de los bebés y las madres). El color puede ser también determinante: cuando un envase es de color rojo y/o negro, los usuarios tienden a juzgar de forma automática el producto más peligroso.
  • Los hogares difieren en función de su vulnerabilidad (accesibilidad de los productos a los niños, etc.) Por lo tanto, la comunicación de riesgos es más eficaz si se dirige sistemáticamente a determinadas categorías de hogares (por ejemplo, familias con niños pequeños, personas con discapacidad, los ancianos).
  • La necesidad de capacitación: La investigación también propone un plan de formación actividades encaminadas a promover las buenas prácticas en la comunicación y en campañas para el público en general en los Estados miembros. Se proponen entre otros: a) Realización de campañas específicas, b) organización de talleres para “capacitar a los instructores”, c) desarrollo de diversas actividades, tales como estudios de casos para evaluar las necesidades, profundizar en los objetivos de las campañas (por ejemplo, para aumentar la conciencia de los nuevos pictogramas de peligro); identificar a los multiplicadores y facilitadores; seleccionar objetivos (por ejemplo, las parejas de edad avanzada, jóvenes con hijos); desarrollar mensajes generales y específicos o elaborar material educativo.