|
(D)
Hacer bien la compra es muy importante: es el momento de elegir los alimentos
que vas a tomar. Compra productos sanos y evita los que son poco convenientes.
Además del precio y la calidad, ten en cuenta la higiene del establecimiento,
etiquetado, caducidad o la refrigeración o congelación del producto.
- Tómate un mínimo tiempo para hacer la compra. Verifica la
calidad y el precio. Lo más caro no es siempre lo mejor.
- Compra en establecimientos que merezcan tu confianza por higiene, calidad
y buena conservación.
- Procura no dejarte influir por la publicidad: compra sólo lo que
realmente te interesa.
- Si compras ofertas, confirma la calidad del producto y la fecha de caducidad.

- Evita comprar alimentos en puestos ambulantes, prohibidos por la
ley y que escapan a todo control sanitario.
- Llévate los productos perecederos (fruta, pescado, carne) sólo
en la cantidad que vayas a tomar en breve espacio de tiempo, salvo si los
vas a congelar.
- Los productos duraderos (aceite, pasta, conservas) pueden comprarse en mayores
cantidades.
- Lee siempre la etiqueta de los productos envasados o empaquetados.
Debe especificar el nombre del producto, contenido exacto, ingrediente, aditivos,
peso o volumen, caducidad y registro sanitario.
- Si indica fecha de caducidad seguido de día y mes significa
que pasado este tiempo no es apto para el consumo: no debe venderse ni tomarse.
- Cuando indica consumir preferentemente antes de..., pasada esta fecha
puede mantenerse aún en condiciones aceptables, aunque no está
garantizado, y se puede tomar.
- El envase debe estar en perfectas condiciones. Desecha las conservas
abolladas, abombadas o deterioradas.
- La fruta y verdura fresca debe presentarse en el establecimiento
con buen aspecto, no amontonada ni aplastada.
- No compres huevos mancados de sangre, heces o con plumas: son un
factor de contaminación. Si están rotos o agrietados, tíralos
para evitar riesgos.
- El pescado fresco debe venderse siempre sobre una superficie inclinada con
hielo.
- Los productos que requieren bajas temperaturas (leche y quesos frescos,
yogures, mantequilla) deben mantenerse en expositores con la temperatura adecuada.
Si no es así no los compres.
- Los alimentos congelados mantienen todo su valor nutritivo, siempre
que no se haya roto la cadena de frío en su conservación.
LLEVAR LA COMPRA A CASA
- Coloca al fondo de las bolsas o el carrito lo más pesado y resistente
(latas, patatas), y arriba lo más delicado (fruta, huevos) para que
no se aplaste.
- Nunca mezcles en la bolsa los alimentos con sustancias
tóxicas (productos de limpieza, insecticidas) que puedan contaminarlos
si se sale su contenido.
Introduce los congelados en una bolsa isotérmica para
que no empiecen a descongelarse antes de llegar a casa.
Debe transcurrir el mínimo tiempo posible desde que compras
hasta que guardas los alimentos perecederos en el frigorífico,
especialmente en verano.
Conservar en frío los alimentos que compras frescos es fundamental
para mantenerlos en perfectas condiciones hasta su consumo. El frío retrasa
la actividad de las bacteria patógenas (las que producen enfermedades)
pero no las mata. El frigorífico y el congelador son los mejores aliados
para una perfecta conservación.
- Guarda los alimentos frescos en la nevera, ordenados y sin amontonar.
- No mezcles alimentos crudos con los cocinados, ni distintos tipos de alimentos:
carne, pescado, fruta, lácteos...unos pueden contaminar a otros por
el contacto.
- Guarda frutas y verduras en el cajón inferior, que es la parte
menos fría de la nevera. Consúmelas antes de 3 días.

- Los alimentos con mayor riesgo de producir intoxicaciones son pescado,
pollo, marisco, carne y huevos, especialmente en verano.
- La carne fresca se conserva en la nevera hasta 4 o 5 días.
El pescado, una vez limpio, hasta 24 horas.
- Los huevos deben guardarse en la nevera, no más de 3 semanas.
- Los embutidos duran más en piezas enteras que partidos en
lonchas.
- Envuelve o guarda los alimentos en recipientes bien cerrados,
limpios y secos, para evitar olores, pérdida de humedad, contaminación
o mohos en las paredes.
- El frigorífico no debe llenarse excesivamente, para permitir que
circule el aire frío por su interior.
- Abrelo sólo lo imprescindible. Coge lo que deseas y ciérralo
enseguida para evitar que pierda frío.
- Comprueba con un termómetro en el interior que se mantiene entre
1 y 5 grados.
- Si la goma de la puerta no cierra hermética, renúevala.
- No introduzcas alimentos calientes: pueden dañar el sistema
de enfriamiento.
- Si has cocinado algo y no lo vas a consumir de inmediato, espera a que se
enfríe y mételo en el frigorífico.
- El frío no mata las bacterias: cuando el alimento vuelve a
temperatura ambiente, reanudan su actividad.
CONGELACIÓN
- Congelar alimentos crudos o ya cocinados permite tener comida en reserva
para semanas o incluso meses. Sigue las normas de congelación adecuadas.

- Sólo los congeladores de cuatro estrellas tienen potencia
para congelar alimentos frescos y conservarlos a 18ºC hasta tres meses.
- Si tu congelador tiene menos potencia, conserva en él los
alimentos que compras ya congelados, hasta un máximo de tres
meses (3 estrellas), un mes (2 estrellas) o una semana (1 estrella).

- Para congelar, introduce el alimento en trozos bien envueltos o en recipientes
cerrados sin aire en su interior. Quita antes los desperdicios (huesos, pieles).
- No sobrecargues el congelador, para que circule el aire frío.
Coloca al fondo los alimentos más recientes, y ve consumiendo los que
lleven almacenados más tiempo. Apunta en cada paquete su contenido
y fecha.
- Los alimentos descongelados no deben nunca volver a congelarse.
- Descongela poco a poco el alimento dentro de su envoltorio o recipiente,
pasándolo la víspera a la nevera.
La higiene en la cocina es fundamental para evitar posibles intoxicaciones
alimentarias producidas por gérmenes. Además, a la hora de cocinar
o preparar un alimento debe elegirse la forma más saludable para que
pierda menos vitaminas o para aportar menos grasas y poca sal.
- Lávate las manos con jabón antes de manipular alimentos,
sobre todo si has ido al lavabo o tocado a un animal doméstico.
- Evita toser o estornudar encima de los alimentos, tocarte la nariz,
el pelo, etc.
- Si tienen un herida en la mano cúbrela para que no toque la
comida.
- Limpia bien los útiles y superficies de la cocina. Desecha los utensilios
oxidados o desconchados.
- Cambia al menos una vez al día los paños de cocina:
son un vía de transmisión de gérmenes.
- Si tienes las manos sucias no te limpies directamente en el trapo. Acláratelas
bajo el grifo y usa el trapo sólo para secarlas.

- Lava bien con agua caliente y detergente vajillas y recipientes: acláralos
a conciencia para que el agua arrastre la suciedad.
- Evita en lo posible que haya insectos, pero no utilices insecticida
encima de los alimentos.
- Lava la fruta incluso la que vas a pelar y la verdura, aunque vayas
a cocerla.
- Las hortalizas que se comen crudas (lechuga, tomate) deben
mantenerse un rato en agua con unas gotas de lejía.
- Impide que los animales domésticos entren en la cocina.
Salud:
- No dejes a temperatura ambiente alimentos cocinados. En cuanto pierdan el
calor mételos en el frigorífico.
- Cocina a temperaturas superiores a 65º para que mueran los gérmenes
nocivos.
- No reutilices más de dos/tre veces el aceite de freir, pues al calentarlo
y enfriarlo se forman sustancias tóxicas.
- El aceite más recomendable es el de oliva (grasas monoinsaturadas).
Evitar cocinar con mantequilla.
- No calientes y enfríes la comida sobrante. Recalienta sólo
la cantidad que vas a comer enseguida.
- Añade poca sal. Si la comida te parece sosa, échale
limón, ajo, cebolla o especias que realcen el sabor.
- Para que la verdura y hortalizas pierdan menos vitaminas, córtalas
en porciones grandes cuécelas en un recipiente cerrado, con poco agua
y el menor tiempo posible. La olla a presión es lo más recomendable.

- Protege las vitaminas echando a la cocción unas gotas de limón
o vinagre. No añadas bicarbonato, que acelera la destrucción
de vitamina C.
- Aprovecha el agua que sobra en la cocción para una sopa o salsa.
- Es preferible guisar o asar la carne o pescado que freirlo o rebozarlo.
No le añadas grasa adicional.
- Toma siempre el huevo muy hecho para evitar la salmonella, un germen del
oviducto de las gallinas.
- El pollo debe estar bien cocinado. Quítale la piel
para reducir la grasa
- Retira con una cuchara la capa de grasa de los guisos que se solidifica
en el frigorífico.
- Puedes reducir las grasas usando leche descremada también
par cocinar (bechamel, croquetas).
|