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Todos los alimentos envasados están obligados a indicar la fecha hasta la cuál puede consumirse con seguridad y calidad suficiente. Corresponde a la empresa establecer esta duración, en función de los estudios y análisis que está obligada a realizar para determinarla. El consumidor, por su parte, debe seguir las indicaciones de almacenaje y conservación para que el alimento se conserve en buen estado hasta entonces.

El debate promovido desde el Parlamento Europeo sobre los desperdicios alimentarios y la caída del consumo de alimentos con la crisis económica, ha puesto de actualidad esta cuestión. ¿Es posible consumir un alimento “pasado de fecha”?

Te aclaramos las dudas más frecuentes:

 

¿Qué alimentos están obligados a mencionar fecha límite, ya sea de caducidad o consumo preferente?

Según los artículos 9 y 24 del “Reglamento (UE) nº 1169/2011 del Parlamento Europeo y del Consejo de 25 de octubre de 2011 sobre la información alimentaria facilitada al consumidor”, la indicación de la fecha es uno de los datos obligatorios de toda etiqueta, sin excepciones. En el caso de alimentos microbiológicamente muy perecederos y que por ello puedan suponer un peligro inmediato para la salud humana, después de un corto período de tiempo, la fecha de duración mínima (“consumir preferentemente antes de”) se cambiará por la fecha de caducidad. Después de su «fecha de caducidad», el alimento no se considerará seguro (artículo 14, apartados 2 a 5, del Reglamento (CE) no 178/2002)

Pasada la fecha ¿dónde está el límite a la hora de consumirlos?

El límite a la hora de consumir un alimento “pasado de fecha” depende de qué tipo de fecha se esté indicando. Para saberlo, debemos fijarnos en la leyenda que acompaña a la fecha (pero que no siempre aparece junta ella, sino con frecuencia en otra parte del envase)

La fecha de duración mínima se expresa con la frase: “consumir preferentemente antes de”. Indica la fecha hasta la cual los alimentos conservan sus propiedades específicas (siempre que sean adecuadamente conservados) y hace referencia a aspectos organolépticos (presencia, textura, sabor) y nutritivos.

Las empresas alimentarias son las responsables de establecer esta fecha y garantizar las propiedades especificas de los alimentos, por lo menos, hasta el final de la misma (artículo 17.1 del Reglamento (CE) nº 178/2002) Es decir, los productos que indiquen “consumir preferentemente antes de”, pueden consumirse después de esa fecha sin riesgo para la salud, aunque sí con pérdida de calidad.

Mientras que, en los alimentos microbiológicamente muy perecederos (por ejemplo, la carne picada o verduras preparadas), las empresas deben incluir la leyenda “fecha de caducidad”, que indica que puedan suponer un peligro para la salud humana. Es decir, en ningún caso deben consumirse.

¿Qué ocurre cuando se ha pasado la fecha? ¿Se siguen manteniendo íntegras las propiedades del alimento?

No, en ninguno de los dos casos: en la fecha de caducidad porque dejar de ser seguro y en la de consumo preferente porque la empresa fabricante no se hace responsable, pasada esa fecha, de su calidad.

¿Se puede aprovechar para el consumo un alimento, más allá de su fecha máxima de consumo preferente, aunque haya perdido calidad?

En los productos con fecha de consumo preferente podemos usar trucos caseros para reutilizarlos: hay muchas recetas que se basan en aprovechar esos restos que pueden haber perdido algo de calidad, pero siguen siendo seguros (púdines con bollos o pan de molde, etc.)

¿Cuál es el riesgo de tomar un alimento caducado?

Todos los alimentos con fecha de seguridad (son una minoría, como las carnes picadas o las verduras lavadas y preparadas) suponen un riesgo para la salud humana por ser microbiológicamente muy perecederos. Las consecuencias dependerán de la gravedad de la infección, pero pueden llegar a tener resultados fatales.

 

 

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