Te contamos las claves del precio de la luz: Lo que no te han contado de la liberalización eléctrica, el déficit tarifario y cómo se calcula lo que pagas por la electricidad.

Lo que no te han contado sobre la liberalización eléctrica

notamerclectricoliberalizadoSe ha tratado de un proceso, iniciado en 1997 y culminado en 2009 que en teoría pretendía “abrir los mercados eléctricos a la libre competencia”. Sin embargo, este proceso se redujo, según la propia Ley a que “las actividades empresariales necesarias para el suministro de electricidad –generación o producción, transporte de la energía, distribución, y comercialización- debían desarrollarse en un contexto de separación contable y jurídica…”.

La liberalización, pues, consistió en que las grandes compañías eléctricas existentes en nuestro país sólo dividieron jurídicamente sus unidades de generación, distribución y comercialización, por lo que en la práctica nada ha cambiado: no hay mayor competencia, ni posibilidades de elección del usuario (solo se puede cambiar de comercializadora), ni precios más bajos.

La llamada liberalización eléctrica nada más supone que podamos cambiar de comercializadora (esto es, la empresa que nos factura la luz), pero la producción de electricidad (generación) y la distribución (quien nos lleva la electricidad a casa) sigue estando en manos de las mismas compañías de siempre.

En cuanto a las ventajas de cambiar de comercializadora, según el seguimiento que ha venido realizado la Comisión Nacional de la Energía (en la actualidad, CNMC), las diferencias de precio entre las distintas empresas han venido siendo a lo largo de estos años de liberalización como mucho de un euro al mes.

Según algunas estimaciones, en los años previos a la liberalización, todos los españoles hemos pagado a las grandes compañías eléctricas en torno a 12.000 millones de euros para compensarlas de los supuestos perjuicios que les ocasionaría abrirse a la competencia (Costes de Transición de Competencia). Años más tarde, vista la falta de competencia real entre las distintas empresas, no estarían justificados ni los pretendidos costes, ni las ayudas percibidas.

En cambio, durante el periodo de liberalización los beneficios empresariales de las grandes compañías superaron los tres mil millones por año.

Y, además, el precio de la electricidad en España, después de la liberalización, se encuentra entre los más caros de Europa, detrás de Malta y Chipre.

Hasta el momento, el principal impacto ha sido un incremento en el precio de la luz. Se estima que el precio de la luz ha subido desde 2009 y hasta 1 de enero de 2014 en torno 80%.

La liberalización del suministro eléctrico, que financiamos los ciudadanos, vía recibo de la luz, mediante los Costes de Transición a la Competencia, se justificó en su momento porque con ella se abaratarían los precios y se produciría una mejora en la calidad y en el servicio, tanto en el suministro como en la atención. Sin embargo ninguno de estos tres aspectos ha mejorado.

Cómo se calcula el precio de la luz

El precio de la luz tiene dos componentes: la energía, cuyo precio se establece actualmente en función de las cotizaciones diarias del mercado, y los peajes (se aplican tanto en la potencia contratada como en la energía consumida) que fija el gobierno.

Buena parte de los parámetros que se tienen en cuenta para el cómputo de la tarifa, como los costes de generación de la electricidad, no resultan creíbles y fueron puestos en evidencia en su día por la antigua Comisión Nacional de la Competencia (CNC) y la Comisión Nacional de la Energía (CNE), ahora fundidas en la Comisión Nacional de Mercados y de Competencia (CNMC). Esos organismos llegaron a admitir la situación de monopolio cuando se producen restricciones técnicas en el suministro.

Una tarifa transparente y ajustada a la realidad precisa que cada tecnología (nuclear, hidroeléctrica, eólica, etc.) que participa en el mix energético sea retribuida de acuerdo a sus costes reales de producción lo que ahora no sucede.

La expresión mix energético alude a la combinación de las diferentes fuentes de energía (nuclear, hidroeléctrica, eólica, fotovoltaica, de ciclo combinado…) que cubren el suministro eléctrico. Afecta al precio de la luz porque cada tecnología tiene un coste diferente y, según la que intervenga en cada momento, así pagará el consumidor. Pero además, influye en el precio porque la retribución que legalmente tienen reconocida las compañías (coste marginal) es muy superior a lo que le cuesta a algunas de esas tecnología producir la luz. El coste marginal supone que a todas las compañías que generan luz se les retribuye no por lo que les cuesta a ellas producirla, sino por el coste de producción de la planta generadora más cara.

En 2010 se produjo un compromiso público por parte del Gobierno (entonces del PSOE), y el Partido Popular de analizar los costes del sistema eléctrico. Los consumidores no tenemos constancia de que ese estudio se haya realizado aún.

Conocer los costes reales del suministro eléctrico, tanto los costes regulados (transporte, distribución, primas a las energías renovables, ayudas al carbón…) como los de la energía Hasta que eso no se produzca no tendremos un recibo real y transparente.

El origen del supuesto déficit tarifario no está, como dicen las compañías, en que los consumidores paguemos la luz más barata de lo que cuesta y por ello no cubren sus costes. La causa principal es una norma de 1997 (Ley 54/1997 del sector eléctrico) que reconoció unos costes en generación muy superiores a los reales. El resultado de esto son beneficios “caídos del cielo” (windfall profits) para las eléctricas (en concreto, para las hidráulicas y centrales nucleares). En cambio, para los consumidores españoles, la tercera la luz más cara de Europa.

Incluso el resto de las actividades del sistema (transporte, distribución…) se han venido retribuyendo con incrementos sostenidos que no se justifican. Con la reciente reforma energética de nuevo se reconocen estos mal llamados costes

El déficit tarifario

Es la diferencia entre lo que dicen las compañías eléctricas (aceptado por el Gobierno) que cuesta producir electricidad, y llevarla hasta nuestra casa, y lo que realmente se paga en el recibo de la luz. El problema es que nunca se ha hecho una auditoria oficial de los costes del sistema.
Aproximadamente a 30.000 millones de euros.
No, si tenemos en cuenta que España es el tercer país de Europa con el precio de la electricidad más caro (tras Irlanda y Chipre), que en los últimos 5 años el recibo ha subido un 80% y que las compañías eléctricas han ganado solo en 2013 6.000 millones de euros.

Más información:
> CEACCU: 10 años denunciando las consecuencias de la liberalización eléctrica.
> El recibo de la luz
> Especial sector eléctrico