• Las dificultades para pagar el recibo de la luz son “graves” en el 14% de los casos: es decir, casi tres millones de usuarios (2.800.000) sufren privaciones severas
  • Los consumidores critican duramente la liberalización eléctrica: para el 92% sólo ha beneficiado a las grandes compañías eléctricas.
  • El 91% rechaza que se corte la luz por impago en caso de necesidad económica o errores en la factura.
  • Los problemas con la factura de la luz (errores o disconformidades) han crecido un 12% y habrían afectado a tres millones y medio de usuarios durante el año pasado.
  • Sólo el 5,6% considera que podrá beneficiarse de los cambios en el recibo de la luz tras el fin de la subasta eléctrica y el nuevo modelo de cotización diaria.

encuesta-sector-electricoSeis años después de que se pusiera en práctica la supuesta liberalización eléctrica, lo consumidores califican este proceso con un suspenso sin paliativos: ni mejores precios, ni mejor información, ni mayor calidad del servicio. Y sí cuantiosos beneficios para las compañías (desde los llamados Costes de Transición a la Competencia, al reconocimiento de un supuesto déficit tarifario) que los ciudadanos tachan de “inaceptables”.

Así se desprende de la encuesta “  Los consumidores y la liberalización eléctrica: conocimiento y satisfacción, realizada por CEACCU y cuyos resultados se han dado hoy conocer. El estudio también refleja el grado de información de los consumidores sobre el nuevo recibo de la luz, los problemas más frecuentes con las compañías, el creciente esfuerzo económico de las familias para hacer frente a las facturas y la magnitud de la pobreza energética, entre otros temas.

Principales resultados

Estos son algunos de los principales resultados del estudio:

Valoración de la liberalización

  • El 92% de los consumidores considera que la liberalización eléctrica sólo ha beneficiado a las compañías eléctricas. Además, cerca del 90% de los consumidores no cree que se pueda hablar de verdadera libre competencia porque no hay posibilidad de cambio de distribuidora, y es en este eslabón donde se producen las mayores desventajas.
  • El ahorro que ha venido suponiendo de media el cambio de comercializadora (1 euro al mes) no es suficiente para justificar un proceso de liberalización como el que se ha producido según opina el 95% de los encuestados.
  • Por si fuera poco, no ha sido un proceso que ha salido gratis a los consumidores: En los años previos a la liberalización, los consumidores españoles han pagado a las cinco grandes compañías eléctricas alrededor de 12.000 millones de euros para compensar los supuestos perjuicios ocasionados por abrirse a la competencia. A más del 92% de los encuestados no les parece razonable que se haya tenido que pagar a las compañías la cantidad estos llamados “Costes de Transición a la Competencia”, teniendo en cuenta que los beneficios de estas empresas superan los tres mil millones de euros al año.
  • El déficit tarifario es otro “gol” de las grandes compañías, a juicio de los usuarios: El 97,5% de los consumidores no está de acuerdo en que se haya reconocido este supuesto déficit ya que el precio de la luz debería haberse ajustado a los costes reales y, por tanto, se trataría de una deuda irreal.
  • En cuanto a las investigaciones y sanciones en materia de competencia a las grandes eléctricas, resulta inadmisible para la mayor parte de los encuestados: así lo afirman más del 96%, para quienes un suministro esencial como es la luz, “no puede tener supuestas manipulaciones de precios para que las compañías incrementen sus beneficios”.

El precio de la luz

  • Al 92% de los consumidores no le parece fiable y transparente el proceso de formación del precio que se paga por la electricidad.
  • El 83% de las personas encuestadas considera que es muy superior a lo que debe costar un servicio básico e imprescindible.
  • El 68% de los encuestados afirma que ha aumentado el esfuerzo económico que tienen que hacer para pagar la luz.
  • El 66% de los encuestados conoce casos tanto de retrasos o impagos en el recibo de la luz, con situaciones, incluso, de tener que pedir ayuda a familiares o amigos para hacer frente al pago de la factura.
  • El 42% de los consumidores admite pasar privaciones para poder pagar la luz (como tener la calefacción más baja de lo necesario), “graves” en el 14% de los casos: es decir, algo más de 280.000 usuarios sufren carencias severas.

Nuevo recibo

  • Sobre el nuevo recibo de la luz tras el fin de la subasta eléctrica y su sustitución por un nuevo método basado en las cotizaciones diarias, el 88% de los encuestados no tiene conocimiento de los cambios que supone.
  • Sobre las ventajas que el gobierno alegaba (posibilidad de ahorro, atendiendo a los cambios de cotización de la energía y modificando los hábitos en función de ello), únicamente el 5,6% de los entrevistados considera que sí puede beneficiarse. Mayoritariamente, ocurre en niveles socioeconómicos más altos.
  • Uno de los impactos más negativos para el consumidor del nuevo recibo, como CEACCU viene denunciando desde su implantación, es el mayor peso en la factura final del concepto fijo “potencia contratada”, cuyo precio se ha duplicado el último año y menos la electricidad consumida. En un 90% de los encuestados consideran que este cambio perjudica a las familias con necesidad de ahorro.
  • Además, los consumidores no conocen bien el ahorro que pueden obtener disminuyendo la potencia contratada: Solo 3 de cada 10 consumidores saben que son 4 euros menos por recibo por cada kilowatio que reduzcamos. Las personas de mayor edad y de menor nivel socioeconómico tienen mayor desconocimiento de estos aspectos.
  • El bono social también supone un ahorro desconocido por cerca del 90% de los entrevistados, quienes denuncian no haber recibido información adecuada sobre el mismo.
  • Respecto a las condiciones para acceder al mismo, al 82% no les parece bien que estas condiciones no cubran todas las situaciones de necesidad.

Problemas con las compañías

  • Los problemas más comunes con el servicio que ofrecen las compañías eléctricas son la falta de información y errores en la factura, en torno al 17% de los encuestados han sufrido algún problema de este tipo: es decir, 500.000 usuarios se habrían visto afectados. Estas dos situaciones han aumentado de manera importante desde 2008, puesto que los errores en la factura han aumentado en 12 puntos porcentuales y las quejas por falta de información en 8 puntos.
  • Actualmente, una compañía puede cortar la luz a un usuario si se produce el impago de un recibo, aunque sea erróneo, y que la compañía avise con dos meses. A más del 90% no le parece razonable, dividido entre los que opinan que no debería cortarse la luz en caso de pobreza energética, opinión más común entre las personas de mayor edad y de menor nivel socioeconómico, y los que opinan que si se plantea una reclamación por disconformidad en la factura, la luz no debería cortarse al menos hasta que se resuelva por parte de un órgano independiente.
  • En cuanto a la “calidad” del servicio, los aspectos peor valorados de las compañías son el precio y la información sobre el ahorro en el consumo, con puntuaciones inferiores a 4. Todos los aspectos planteados han sufrido descensos de valoración respecto a 2008, destacando el concepto de factura.
  • Sobre las comercializadoras, que realizan una labor de venta ya sea por teléfono o directamente personándose en los hogares de los consumidores, el 54% de los encuestados que han recibido una oferta, considera que la información recibida fue confusa y el trato algo agresivo, con el único objetivo de que firmara cuanto antes sin pensar mucho en lo que le supondría un cambio de compañía.
Especial interactivo con información práctica para el consumidor y guía gratuita
Junto con los resultados de esta encuesta, CEACCU ha presentado también la guía gratuita   100 claves sobre la liberalización eléctrica (en papel) y un especial interactivo con todas las claves del precio de la luz, el nuevo recibo y las opciones de facturación y pautas sobre cómo reclamar a las compañías, entre otros consejos.