CEACCU considera que las medidas para prevenir la obesidad llegan tarde y que el impuesto sobre algunas bebidas azucaradas es insuficiente. Respecto al impuesto, CEACCU considera positivo que se escuchen las recomendaciones de la OMS y coincide con las autoridades sanitarias mundiales en su conveniencia.

impuesto-bebidas-azucaradasCEACCU considera poco creíble que la prevención de la obesidad sea el verdadero motivo del impuesto sobre algunas bebidas azucaradas aprobado hoy por el gobierno, cuando se trata de una medida aislada y con limitaciones: solo se gravan las carbonatadas, es decir, algunos tipos de refrescos, como los de cola y sabores.

CEACCU, que considera el impuesto justificado pues no hace otra cosa sino seguir las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud quien recientemente ha instado a los gobiernos a adoptar esta medida para reducir el consumo de azúcar y prevenir así “epidemias” como la diabetes y la obesidad, entiende, sin embargo, que la medida es muy insuficiente:

“No es creíble que para combatir los elevados índices de obesidad y diabetes se opte solo por atajar una parte del problema”, han señalado desde la organización.

Por un lado, CEACCU critica, que otras bebidas azucaradas, también perjudiciales según esos mismos criterios, se han quedado fuera:

“Existen refrescos con un elevado contenido en azúcar que, por su publicidad y por su exposición en el punto de venta en la zona de refrigerados, se están vendiendo como si fueran zumos casi naturales, cuando en realidad son bebidas azucaradas, y en los que el precio actúa igualmente como incentivo del consumo”, explican.

Pero, además, CEACCU, cree que este caso ilustra muy bien por qué el impuesto sobre los refrescos carbonatados, como única medida contra la obesidad y la diabetes, es insuficiente:

“Más allá del precio, si no hay un etiquetado claro que explique la verdadera naturaleza de un producto y evite confusiones como esta; advertencias visibles sobre los riesgos para la salud de un consumo excesivo, y limitaciones en la publicidad y promoción de este tipo de alimentos, no se estará tomando en serio el problema”, puntualizan.

Evitar que el precio sea un incentivo

Respecto al impuesto, CEACCU considera positivo que se escuchen las recomendaciones de la OMS y coincide con las autoridades sanitarias mundiales en su conveniencia para disuadir del consumo de estos productos.

CEACCU considera muy convincentes los argumentos de la OMS cuando señalan que un impuesto que aumente el precio de las bebidas azucaradas en un 20% resulta en reducciones similares en el consumo de estas sustancias.

De hecho, los códigos de autorregulación para prevenir la obesidad (de cumplimiento voluntario para las empresas), incluyen, entre las medidas a tomar, restricciones en las promociones de los productos más perjudiciales, como las súper raciones, para evitar que el precio sea un incentivo de los mismos.

Teniendo en cuenta que los datos demuestran la escasa eficacia real de estos códigos voluntarios, y la gravedad para la salud pública de la prevalencia de estas enfermedades, CEACCU entiende que “ya era hora” que se pasase a la regulación.

Además, CEACCU recuerda que los índices de obesidad y la diabetes guardan una relación directa con los niveles de renta, como se observa, por ejemplo, en la distribución geográfica de estas enfermedades.

Información adicional:

La OMS recomienda aplicar medidas en todo el mundo para reducir el consumo de bebidas azucaradas y sus consecuencias para la salud (11 de octubre de 2016)